viernes, 21 de julio de 2017

La levedad de la caricia en un cristal



Creo que tenemos una adicción muy generalizada incluso cuando estamos con nuestras amistades tomando algo o sencillamente hablando animadamente. Lo he observado muchas veces.

Ya sean dos, tres, cuatro o más personas, casi automáticamente sacamos nuestros móviles y empezamos a acariciar esos cristales líquidos y entonces ocurre todo lo contrario a la comunicación humana. Nadie habla con nadie, todas acarician.

No quiero decir que el progreso sea nocivo, estoy queriendo expresar que no podemos abocarnos en esa adicción que estoy indicando.

Acariciando el dichoso cristal (en este caso del teléfono móvil) no se hacen (mejor dicho) no se conservan las amistades, más bien se diluyen. Pasan a otro plano.

Al final notamos que vamos por un camino tan tecnológico que seguramente acabaremos con lo más preciado que tenemos los seres humanos: la comunicación personal, no la virtual.

¿Es bueno tener 'amigos', muchos 'amigos' en las llamadas redes sociales?

Me atrevo a decir que es cierto, que con dichas redes sociales he llegado a conocer a personas que yo denomino buena gente, pero no me gusta que podamos llegar a perder una de las cosas más interesantes de los seres humanos, la comunicación personal, por culpa de la levedad de una caricia en un cristal.

2 comentarios:

  1. Amigo Javier, te entiendo perfectamente, y no creas que no lo tengo bien meditado; este fenómeno que nos absorbe a todos, bueno, a casi todos, tiene su parte buena y su parte no tan buena; a mí en particular, me llama mucho la atención cuando cojo el tren y veo a la gran mayoría de gente acariciando su móvil, o cuando salgo por la tarde con el único propósito de charlar con los amigos y tomarnos un café en el bar y ¿sabes lo que me pasa?, pues que, antes de salir de casa lo primero que hago es coger el móvil para entretenerme y como no, hacer cualquier escrito mientras tomo un café helado, esto lo suelo hacer casi todos los días y más si estoy solo. Cuando estoy con los amigos retiro el móvil, creo que es de tener poco respeto si continuara acariciando (como tú dices) el móvil.

    Quiero que sepas, que yo empecé con todo esto de las redes sociales, poco antes de conocernos, ya sabes como fue la cosa; tú me distes un empujóncito, yo diría un fuerte empujón. Entonces, estaba bastante verde y no tenía móvil tenía una tableta.

    Está clara que las nuevas tecnologías han revolucionado el mundo, pero te diré que, dentro de mí el subconsciente me está diciendo constantemente que no me absorba este mundo nuevo de las comunicaciones porque veo que una parte importante de mí, es como si quedara anulada.

    Un abrazo grande.

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  2. Me acuerdo perfectamente cuando tú escribias en tu blog y si tuve la culpa de que siguieras escribiendo, siento que ya lo dejaras.
    Efectivamente, creo que somos conscientes de que estamos inmersos en un cambio muy importante de relacionarnos en la vida y no te cuento si miro a los más pequeños que nos rodean. Por eso escribí esta reflexión. Siento pena de no tener esas charlas tomando un café con los amigos...se acaban...se apagan...ya no es lo mismo. Y ya que lo dices, pienso que te estoy contestando desde mi ordenador, pero ya dentro de muy poco el fono, teléfono, movil, tablet o como lo queramos decir es el rey de la comunicación y más que lo será. Alguien dijo que algún día tendremos los dedos distintos de tanto teclear.
    En fin al menos nos podemos decir cosas y que no se las lleve el viento.
    Muchas gracias por estar ahí, querido amigo. Gracias.

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