viernes, 31 de marzo de 2017

Leer para aprender



No me gustan los dogmas. Nunca me pareció honesto que alguien sentencie sobre cosas o conceptos que se traduzcan en aseveración sin poder contrastar la realidad.

No entiendo que a alguien se le ocurra una propuesta que se le tenga por cierta para conducir el rebaño al matadero sin rechistar.

Y no quiero poner ejemplos que existen muchos sobre todo en todas las religiones conocidas, ese invento para sacar de quicio las más de las veces a la buena gente. Que nadie se rasgue las vestiduras por lo que estoy escribiendo.

Lo que tenemos que hacer es leer, leer mucho a ser posible a los clásicos primero y luego a todos los demás antes de que palmemos.

No comprendo por qué quieren suprimir la enseñanza de la Filosofía. La Metafísica no existiría si Aristóteles no se hubiera empeñado en exponer sus razonamientos y que nosotros seguimos estudiando después de más de dos mil años transcurridos.

Sabemos que la observación de la realidad que nos circunda con un adecuado análisis filosófico, nos puede mostrar los diversos caminos a seguir en nuestras conductas.

El verdadero problema que se nos plantea es que no podemos razonar sin un mínimo de aprendizaje de nuestros antepasados que nos dejaron obras cargadas de conocimientos para resolver nuestras dudas.

Por favor que no nos quiten la filosofía.

Debemos dejar claro que tenemos mucho que leer para aprender.

2 comentarios:

  1. Has dejado suficientemente claro amigo Javier, que debemos hacer durante el transcurso de la vida: leer mucho para adquirir conocimientos y así estaremos preparados para no tener que soportar a cuatro descerebrados dogmáticos.

    Recibe un fuerte abrazo.

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  2. Los dogmas nunca me han gustado.
    Un abrazo grande amigo Vicente.

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